Del 15 al 19 de marzo, Gandía se vuelca cada año en una de las fiestas más vistosas de la Comunidad Valenciana: las Fallas, en honor a San José, patrón de la ciudad. Durante cinco días, las calles se llenan de música, pólvora y grandes esculturas de cartón que terminan ardiendo la última noche.
Orígenes
La fiesta hunde sus raíces en antiguos ritos paganos de bienvenida a la primavera, que con el tiempo se fusionaron con la devoción cristiana a San José, esposo de la Virgen María y patrón de los carpinteros. En Gandía hay constancia de fallas desde el siglo XVIII, aunque la celebración tal y como se conoce hoy se consolidó ya a finales del XIX.
Las fallas: arte satírico y efímero
El elemento central son las propias “fallas”: grandes figuras de cartón, madera y materiales reciclados que los artistas falleros diseñan y construyen durante meses. Suelen representar de forma satírica a personajes públicos y sucesos de actualidad, junto a escenas más costumbristas. La noche del 19 de marzo, conocida como la nit de la cremà, todas las fallas arden en un cierre de fuego y luz que pone fin a la fiesta.
La mascletà
Cada día a las 14:00 h, la Plaza Mayor acoge la mascletà: una traca de explosiones pirotécnicas encadenadas donde el protagonista no es tanto lo visual como el sonido y la vibración, sentidos casi tanto como escuchados. Es una cita fija que reúne a cientos de personas cada mediodía de fallas.
La Ofrenda de Flores
Durante dos jornadas, falleras y falleros vestidos con el traje regional desfilan hasta la Plaza Mayor para ofrecer sus ramos de flores a la Virgen María, en una de las procesiones más emotivas y coloridas de todo el programa festivo.
Si visitas Gandía a mediados de marzo, merece la pena planear la estancia alrededor de la cremà y la mascletà: son los dos momentos que mejor resumen el espíritu de la fiesta.
